Muy poco conocida, pero sufrida por muchos.
El Síndrome de las Piernas Inquietas (SPI) o Enfermedad de Willis – Ekbom fue descrita originalmente en los años 40, pero gracias a su alta presencia en la población, es en estos últimos tiempo cuando se le ha investigado con mayor profundidad.
Este es un trastorno dado en las áreas motora y de la sensibilidad, el cual debe contemplar cuatro criterios principales para ser diagnosticado:
1. Presencia de necesidad imperiosa de mover las piernas. Puede ir acompañado o no de sensación de malestar o dolor.
2. En estado inactivo del cuerpo (sentado, acostado), los síntomas se agravan.
3. Los síntomas mejoran con la actividad o movimiento, trayendo alivio, reapareciendo al poco tiempo.
4. En la tarde y noche, el ritmo circadiano (reloj biológico humano regulador de las funciones fisiológicas del organismo en un ciclo de 24 horas), predomina.
Además de estos síntomas, se pueden agregar:
1. Trastorno de sueño.
2. Realización de movimientos periódicos de las piernas durante el sueño.
3. Presencia de movimientos involuntarios durante la vigilia.
4. Exámenes neurológicos normales.
El tratamiento debe ser considerado entre el médico y el paciente, tomando en cuenta cuán influyentes son los síntomas sobre el adecuado desenvolvimiento diario de este último.
El Síndrome de las Piernas Inquietas (SPI) o Enfermedad de Willis – Ekbom fue descrita originalmente en los años 40, pero gracias a su alta presencia en la población, es en estos últimos tiempo cuando se le ha investigado con mayor profundidad.
Este es un trastorno dado en las áreas motora y de la sensibilidad, el cual debe contemplar cuatro criterios principales para ser diagnosticado:
1. Presencia de necesidad imperiosa de mover las piernas. Puede ir acompañado o no de sensación de malestar o dolor.
2. En estado inactivo del cuerpo (sentado, acostado), los síntomas se agravan.
3. Los síntomas mejoran con la actividad o movimiento, trayendo alivio, reapareciendo al poco tiempo.
4. En la tarde y noche, el ritmo circadiano (reloj biológico humano regulador de las funciones fisiológicas del organismo en un ciclo de 24 horas), predomina.
Además de estos síntomas, se pueden agregar:
1. Trastorno de sueño.
2. Realización de movimientos periódicos de las piernas durante el sueño.
3. Presencia de movimientos involuntarios durante la vigilia.
4. Exámenes neurológicos normales.
El tratamiento debe ser considerado entre el médico y el paciente, tomando en cuenta cuán influyentes son los síntomas sobre el adecuado desenvolvimiento diario de este último.
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