Saturday, December 26, 2015

Inquietante Relación

    Hoy quiero compartir una inquietud que me ha estado llenando la cabeza desde hace un tiempo. Es sobre los valores que los padres le estamos inculcando a nuestros hijos en los actuales momentos. 

    A veces, cuando viajo en el metro, en el bus o en cualquier otro medio de transporte. Cuando estoy en cualquier lugar y veo a unos padres con sus hijos, me pregunto ¿los padres de antes eran tan malos como parece?¿quieren los padres de ahora más a sus hijos que los de antes?

    Ustedes se preguntarán el por qué de estas preguntas. Es que veo a hijos faltándole el respeto a los padres y no sólo a ellos sino a abuelos, tíos y hasta a personas extrañas que les llaman la atención. Veo padres que por no oir llorar a los  hijos los malcrian dándoles todo lo que ellos piden.

    ¿Será que en mi época los padres eran más dictatoriales y maltrataban a los hijos?

    Yo opino que todo lo referente a los valores se ha ido desvirtuando con el pasar del tiempo.

    En el tiempo actual, los padres no tienen el tiempo suficiente para atender a sus hijos, las necesidades que se les presentan los hacen trabajar todo el día y al llegar a casa, el resto de la familia ya está durmiendo. También se da el caso de los padres solteros, quienes, desde mi punto de vista, tienden a consentir todo lo que les piden los hijos para suplantar la falta del otro. 

    En sí, son muchos los casos en los cuales la rutina diaria hace que muchos de los buenos valores se vayan distorsionando y la educación de nuestros hijos quede en manos de extraños. Se tiende a decir que lo que haya que aprender, lo aprenderán en la escuela. Pensamiento erróneo. La escuela los educará en materias como matemáticas, castellano, historia,..., pero es en la casa donde se forman, se inculcan, se internalizan los valores fundamentales: respeto, amor, tolerancia, responsabilidad, compromiso, ...

    Debemos tener presente que no siempre vamos a estar con nuestros hijos, algún día les faltaremos. Hay que educarlos para que afronten su futuro de la mejor manera. Todo padre quiere ver a sus hijos como personas de bien, pues debemos trabajar en ello desde ahora. Hay que brindarles tiempo de calidad, atención y un aspecto fundamental que yo siempre digo es esencial en cualquier relación (matrimonio, trabajo, entre padres e hijos,...), debe haber una buena comunicación. Si no hay comunicación todo lo que pretendamos se viene abajo.

    Debemos hacer el esfuerzo de compartir momentos con nuestros hijos, conversar con ellos, porqué no, jugar con ellos así ya hayan crecido. Son momentos que los marcarán y recordarán a lo largo de sus vidas.

    Se debe recordar que somos nosotros, los padres, el patrón que ellos van a copiar para afrontar su realidad, así que tengamos cuidado con la imagen que les ofrecemos.

    Así que, padres a comunicarse con sus hijos. Lo material no suplantará su presencia. Abrácense, jueguen, conversen, saquen el niño que hay en cada uno. Pero, también, pongan límites.

    Esta es la inquietud que quería compartir.

    Espero hayan pasado una muy Felíz Navidad.

   


Mabenia.