Esta frase dicha por Nietzsche, nos
deja caer en cuenta de qué tan fuerte somos las personas al enfrentar
situaciones difíciles y lo capaces que podemos ser al darles un giro y
convertirlas en aprendizajes, en fortalezas que nos ayudarán a solventar otras
experiencias iguales o similares.
Esto nos lleva a pensar en la
resiliencia ¿qué tan resilientes podemos ser cuando nos encontramos en ese tipo
de situaciones? ¿Qué beneficios podemos obtener de situaciones adversas?
Es importante saber que la resiliencia
es la capacidad de afrontar dificultades y tener un desarrollo exitoso a pesar
de haber experimentado ese tipo de vivencias.
Entonces ¿por qué ver el lado negativo
de lo que se nos presenta? ¿Por qué no ver el lado positivo de lo que nos causa
estrés, ansiedad y otros tantos síntomas?
Se debe considerar un aspecto muy
importante, el ser resiliente no significa no tener sentimientos de malestar,
de sentir emociones dolorosas o de dificultades. En todo caso, hay que asumir
ese dolor. Al asumirlo, se acepta y luego se aprende. De esta manera, se
sobrelleva de la mejor manera posible.
En alguna parte leí que debemos tener
un plan existencial, y es ese plan el que nos motiva a seguir hacia adelante
para lograr completarlo. Debemos superar esos sentimientos de desconsuelo,
tristeza, decepción,… Esto nos ayuda y nos permite el conocernos internamente.
El tener contacto con nosotros mismos es imprescindible y, la mayoría de las
veces, nos olvidamos de hacerlo.
Debemos tener una actitud positiva
ante la vida.
La vida es corta y hay que vivirla a
plenitud. Disfrutar de su belleza y de todo lo que nos ofrece.
Lo que no te mate, te va a fortalecer.
@psicoevolucionv
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